En la política costera hay personajes que nunca terminan de irse. Cambian los cargos, los escenarios y hasta las redes sociales, pero cada tanto reaparecen para recordar que siguen teniendo algo para decir.
Esta semana fue el turno de Matías Porta.
El ex presidente del Consejo Escolar publicó una extensa reflexión sobre la inseguridad, las internas opositoras y la incapacidad de algunos dirigentes para construir una alternativa política en el Partido de La Costa.
Pero como suele ocurrir en política, lo más interesante no siempre es lo que se dice, sino lo que se intenta decir.
Durante años, Porta fue conocido en el ambiente político local por un apodo que mezclaba humor y actualidad: «San Porta». Cada vez que una tormenta amenazaba con suspender las clases, aparecía una foto, un comunicado o una recorrida vinculada a la situación educativa. Eran otros tiempos. La estampita parecía estar asociada al guardapolvo y al Consejo Escolar.
Ahora, a juzgar por su última publicación, parece haber cambiado la aureola por la gorra.
La gorra de la seguridad.
Y también, quizás, la de candidato.
Cuando se habla de seguridad pero se discute liderazgo
Formalmente, el mensaje apunta contra distintos sectores de la oposición costera. Hay críticas a concejales, reproches a dirigentes que presentan proyectos que nunca avanzan y cuestionamientos a quienes, según Porta, hablan mucho de unidad pero hacen poco para construirla.
No faltan nombres propios ni pases de factura.
Tampoco referencias a viejas discusiones que, como suele ocurrir en la política local, parecen tener más capítulos que una novela turca.
Sin embargo, detrás de todo eso aparece otra lectura.
Porta recuerda proyectos propios, reuniones de seguridad, encuentros con autoridades policiales y propuestas que asegura haber impulsado hace más de una década.
Traducido al castellano político: «yo ya estaba hablando de esto antes que varios de ustedes».
Y eso, en año preelectoral, rara vez es casual.
La oposición y el campeonato de las internas
La política opositora costera mantiene una particularidad difícil de igualar.
Todos coinciden en que hay que unirse.
El problema aparece cuando llega el momento de decidir quién conduce.
Entonces la unidad se convierte en un concepto filosófico y las diferencias pasan a ocupar el centro de la escena.
El mensaje de Porta parece inscribirse justamente en ese contexto. Una especie de aviso a navegantes para recordar que todavía forma parte del tablero.
El factor Santilli
Hay otro dato que sobrevuela la publicación.
Matías Porta forma parte del sector político que durante años tuvo como referencia al diputado nacional Diego Santilli en la provincia de Buenos Aires.
Con la oposición atravesando un proceso de reordenamiento y con varios dirigentes buscando posicionarse para las discusiones que vienen, nadie quiere quedar afuera de la conversación.
Y menos aún quienes entienden que todavía tienen trayectoria, estructura o conocimiento territorial para aportar.
Del Facebook a la rosca
Mientras los vecinos siguen preocupados por la inseguridad, la política continúa haciendo lo que mejor sabe hacer: discutir liderazgos.
La publicación de Porta parece ser menos una propuesta de seguridad que una solicitud de reincorporación al debate opositor.
Una especie de «acá estoy».
Porque si algo dejó claro el ex titular del Consejo Escolar es que no está dispuesto a quedarse mirando el partido desde la tribuna.
Y en política, cuando alguien vuelve a hablar después de mucho tiempo, generalmente no lo hace para comentar el resultado.
Lo hace porque quiere volver a jugar.




