Rosca costera: fueron a escuchar a Macri y volvieron con un tablero político completamente distinto

Rosca Politica

Hay reuniones que terminan cuando se apaga el micrófono. Y hay otras que recién empiezan a entenderse al día siguiente. Eso fue exactamente lo que pasó el viernes en Mar del Plata.

Mientras Mauricio Macri reunía a la dirigencia del PRO bonaerense, tres nombres del Partido de La Costa también se mezclaban entre la tropa: Matías Porta, Juan Ojeda y el concejal Francisco «Pachu» Junco.

En ese momento, ninguno imaginaba que menos de 24 horas después el escenario político nacional iba a cambiar por completo con la salida de Manuel Adorni y el desembarco de Diego Santilli en uno de los lugares más importantes del Gobierno nacional.

La foto, de golpe, empezó a valer mucho más. Y también empezó a leerse distinto desde La Costa. Porta fue el primero en mostrar que había estado. Publicó imágenes del encuentro y dejó en claro su presencia. Ojeda eligió un perfil bastante más discreto. Apenas una historia en Instagram alcanzó para confirmar que también había participado. Junco, fiel a su estilo, no publicó absolutamente nada. Quienes lo conocen aseguran que las redes sociales nunca fueron su fuerte y que difícilmente cambie ahora.

Lo curioso es que, más allá de compartir el mismo acto, la sensación que quedó fue la de dirigentes que todavía recorren caminos distintos. Hubo saludos, conversaciones y la formalidad que exige cualquier encuentro político, pero nadie se animaría a decir que ya existe una mesa común. Al contrario, el clima pareció reflejar que todavía hay más incógnitas que acuerdos.

Porque la verdadera discusión no pasó por Macri.Pasó por Santilli. Su llegada al corazón del Gobierno nacional volvió a darle volumen político a un sector del PRO que en el Partido de La Costa tiene nombres propios.

El primero es Matías Porta, que nunca ocultó su cercanía con el dirigente bonaerense. El segundo es Marcos «Cotoco» García, quien en los últimos meses reapareció en la escena política local dejando trascender que también quiere ser protagonista en el proceso electoral de 2027 y mantiene diálogo con el nuevo hombre fuerte del gabinete nacional.

Y ahí es donde empieza la verdadera rosca. Desde hace tiempo, distintos dirigentes opositores vienen intentando encontrar un lugar dentro del esquema de La Libertad Avanza. Hubo llamados, reuniones y gestiones tanto en Nación como en la Provincia. Sin embargo, esas puertas nunca terminaron de abrirse.

En los pasillos de la política costera circula una interpretación que se repite cada vez con más frecuencia: muchos creen que Roxana Cavallini logró consolidar su liderazgo dentro del espacio libertario y que cualquier intento de desembarco termina chocando con esa realidad. Es una lectura que hacen distintos actores políticos, aunque nunca fue reconocida públicamente por la dirigente.

«La rubia», como algunos todavía la llaman por lo bajo, sigue ocupando ese lugar de referencia. Y cada tanto, cuando las conversaciones se relajan, alguien vuelve a recordar aquel ya histórico «¡Callate, P…!» que quedó grabado en una discusión con Marcos «Cotoco» García y que todavía hoy forma parte del folclore político costero.

Mientras tanto, el reloj sigue corriendo. Falta para las elecciones. Pero las fotos ya empezaron. Los posicionamientos también. Y el acto de Mar del Plata dejó otra enseñanza.

La futura mesa de consenso de la oposición costera parece bastante más fácil de imaginar en una foto que alrededor de una misma mesa. Porque, al menos por ahora, todos dicen querer construir una alternativa. Lo difícil será ponerse de acuerdo sobre quién la conduce.