La Unión Cívica Radical de la provincia de Buenos Aires ya tiene fecha para su próxima batalla interna: será el domingo 7 de junio. Y aunque hacia afuera muchos hablan de “unidad”, puertas adentro el radicalismo parece atravesar una de esas discusiones donde todos se muestran sonrientes mientras cuentan cuántos soldados conserva cada sector.
La decisión quedó firme luego de que la Justicia Electoral, encabezada por el juez Alejo Ramos Padilla, rechazara los intentos de postergar la elección hasta septiembre. El cronograma ya corre y el cierre de listas del próximo 8 de mayo aparece como el verdadero momento de tensión.
Abad quiere retener el control y el interior busca discutir poder
El oficialismo partidario alineado con Maximiliano Abad trabaja para sostener la conducción del Comité Provincia. Cerca del abadismo aseguran que existe un “acuerdo amplio” para evitar la interna y bajar una lista de consenso.
Pero en otros campamentos radicales cuentan otra historia.
El sector denominado “Futuro Radical”, donde confluyen Evolución y el espacio vinculado a Facundo Manes, empuja la candidatura del exintendente de Trenque Lauquen, Miguel Fernández, en una discusión que varios medios provinciales ya describen como una pulseada entre “el interior y el conurbano”.
En paralelo, nombres como Pablo Juliano también empiezan a aparecer en las conversaciones de armado y reparto de poder.
Todos hablan de unidad… porque nadie quiere mostrar debilidad
Fuentes partidarias admiten que el radicalismo bonaerense atraviesa un momento delicado. El problema ya no parece ser solamente quién conduce el comité provincial, sino cuánto músculo político real conserva la UCR después de años de perder centralidad electoral.
Por eso, detrás de la búsqueda de unidad también aparece otro temor: exponer en una interna el verdadero estado del partido en algunos distritos.
En municipios grandes como La Matanza, Luján o La Plata ya hay señales de conflictos locales, listas cruzadas y discusiones generacionales. En otros lugares directamente domina el hermetismo.
En La Costa, el silencio hace ruido
En el Partido de La Costa el panorama todavía es más difícil de descifrar. Dirigentes, afiliados y sectores históricos del radicalismo local mantienen un silencio que, como ironizan algunos propios, “ya daña los oídos”.
Fuentes cercanas al partido aseguran que en la zona sur aparece un dirigente con intención de disputar la conducción local y enfrentar al esquema actual. Sin embargo, el clima interno no parecería estar para aventuras épicas.
Allegados a distintos sectores coinciden en una lectura: alimentar una interna hoy podría profundizar la debilidad de un radicalismo que todavía busca la manera de seguir teniendo lugar dentro de futuros frentes electorales.
La vieja ambición de conducir en soledad parece haberse transformado en otra cosa más modesta: sobrevivir políticamente y encontrar un armado que los contenga.
Por ahora, mientras en La Plata negocian cargos, equilibrios y sellos de unidad, en los distritos la pregunta sigue siendo la misma: cuánto radicalismo queda realmente detrás de cada comité.




