La sesión del presupuesto bonaerense se votó, Axel Kicillof consiguió los números, y todos parecieron salir ganando. ¿Todos? Bueno… casi todos. Porque si el peronismo y sus socios políticos salieron con el canasto lleno, La Libertad Avanza terminó como un delivery sin postre: llegó, pero a destiempo, y encima lo atendió el suegro.
El gran protagonista de la jornada no fue un legislador encendido, ni un tuit viral, sino un rumor: «El Nene Vera se durmió». Sí, literal. En la mismísima sesión donde se definía si Buenos Aires podía endeudarse por $1.8 billones, el senador Nahuel “El Nene” Vera habría estado… digamos… en modo ahorro energético.
La explicación oficial: “se quedó dormido”. La explicación política: se desconectó en el momento justo y dejó pasar el endeudamiento sin oponer resistencia. ¿Casualidad? ¿Sueño legítimo? ¿Rosca disfrazada de siesta?
Karina, molesta y sin café
Karina Milei no lo creyó ni un poquito. Según cuentan en los pasillos libertarios, ya venía masticando vidrio con Vera desde el fin de semana pasado, cuando el “Nene” se ausentó del Congreso libertario en Mar del Plata. ¿Excusa? Que perdió el avión. ¿Realidad? A Karina le suena a verso de principiante.
Para colmo, el congreso fue un papelón: menos de la mitad de los concejales esperados, poca foto, menos épica. Como dijo un concejal libertario tras ver las imágenes mal encuadradas del evento: «La Libertad avanza, pero en encuadre retrocede». Otro remató con ironía: “¡¿Quién sacó la foto, Enrique VIII?!”, haciendo alusión al rey inglés fanático de cortar cabezas… literalmente.
El juego de tronos libertario
Pero volvamos a Vera. Detrás de su siesta hay algo más que un descanso mal calculado. El “Nene” responde directamente a Sebastián Pareja, operador de fierro de Karina en Buenos Aires. Pero incluso dentro de ese vínculo, las cosas ya no están tan claras.
En voz baja, Vera admite que su objetivo es “destruir a Romo”, otro libertario con ambiciones en ascenso. Lo suyo ya no es ideología, es Game of Thrones en versión libertaria, pero sin dragones y con vino tinto con soda en los almuerzos legislativos (sí, eso también lo cuentan los mozos).
Mientras tanto, en la rosca real, Kicillof y los intendentes del PJ se frotan las manos: hubo endeudamiento, cargos nuevos en el Bapro, plata fresca y, como si fuera poco, la oposición dividida sin tener que mover un dedo.
Todos ganaron… menos la unidad
En definitiva, lo de Vera no fue solo una siesta: fue una jugada tan sospechosamente perfecta que deja más preguntas que certezas. ¿Se durmió solo o le bajaron la persiana? ¿La Libertad Avanza o más bien se acomoda en la reposera del verano político?
Lo cierto es que en esta partida nadie salió a decir que perdió, y eso, en política, es una forma elegante de reconocer que todos negociaron algo. ¿La épica? Para la tribuna. ¿Los acuerdos? Para los pasillos.
Bonus track rosquero: hasta una diputada radical cercana a Lousteau también «se olvidó» de votar, lo que confirma que, en la política bonaerense, una ausencia a tiempo vale más que mil discursos en contra.
¿Y ahora qué?
Mientras Karina pasa lista como maestra jardinera decepcionada, el “Nene” mide daños y algunos libertarios siguen posteando selfies mal recortadas, el gobernador consiguió lo que quería.
La pregunta es: ¿cuánto vale una siesta? Porque si a Kicillof le costó un par de cargos y unas transferencias a intendentes, a Vera le puede costar… la confianza de Karina. Y eso, dicen, no se paga con soda.




