Una fiesta que se vive con el corazón. Así comenzó la 41ª edición de la Fiesta Nacional del Sol y la Familia en San Bernardo, con una plaza llena de emoción, historia y energía costera.
Con una nueva comisión organizadora, con ideas frescas pero bien ancladas en la identidad local, esta edición marca un antes y un después: una fiesta pensada no solo como evento, sino como espacio de construcción comunitaria.
La apertura formal tuvo momentos que dejaron marca: desde la bendición del padre Maximiliano Turri, hasta las palabras de bienvenida y la puesta en escena del grupo Afroditas. Le siguieron propuestas artísticas de primer nivel como el Ballet Internacional de La Costa, el Ballet El Olvidao de Castelli, y el esperado show musical de Fuyén, que cerró la noche con fuerza y calidez.

Pero hubo un instante que robó todas las miradas y corazones: el homenaje a Enrique Parra, el primer niño nacido en San Bernardo. A Enrique lo sorprendieron con una maqueta exacta de su emblemático kiosco de diarios, memoria viva de la localidad y referencia para generaciones. Con emoción genuina, Parra revivió ese momento en que —literalmente— «puso en el mapa» a San Bernardo, indicando la histórica “vereda alta”.

El escenario también brilló con la conducción compartida de David Ramallo, Cristian Décima, Natalia Díaz y un cuarto conductor que acompañó los tramos del evento. Cada uno aportó su estilo, su vínculo con el público, y hasta hubo lugar para el baile: Ramayo no dudó en bajar al llano, darle la voz al público y bailar con una vecina, mostrando que la fiesta también se hace con empatía.
Una mención especial merece la estrategia de comunicación de esta edición: el uso activo de redes sociales, un equipo de prensa presente y colaborativo, y el compromiso real con los medios locales. Detalles que marcan una diferencia cuando se piensa en comunidad.
Esta edición de la Fiesta del Sol y la Familia no solo recupera una tradición, sino que la resignifica: le pone valor al presente, a la memoria, al trabajo colectivo. Porque no hay identidad sin cultura, ni comunidad sin encuentros.
San Bernardo celebró como se debe: con alma, con pueblo y con futuro.




