Mientras medio país elegía entre el Vitel Toné y el delivery low cost, en Castelli hubo brindis anticipado por la aprobación de la ordenanza fiscal impositiva 2026. Pero lo que realmente sacudió el arbolito no fue el nuevo código tributario, sino el mensaje que dejó el intendente Francisco Echarren en su cuenta de X (la red social que antes era Twitter pero ahora es un reality show de políticos con WiFi).
“Los ricos tienen que pagar más impuestos que los que menos tienen. Se llama justicia tributaria. Y es un valor cristiano”, arrancó el mensaje, con tono de homilía impositiva. Y cuando parecía que el intendente iba a pasar la gorra con agua bendita, vino el segundo acto: “Que se vayan a cagar los libertarios y sus ideas de mierda. Acá gobernamos con justicia”.
Sí, leyeron bien. Biblia en una mano, molotov retórica en la otra. El posteo se viralizó más rápido que una promo de parrillada libre en Año Nuevo.
¿Cristianismo fiscal o peronismo místico?
La ordenanza fue aprobada sin grandes sobresaltos en la Asamblea de Concejales y Mayores Contribuyentes. Desde el bloque oficialista Fuerza Patria, justificaron la suba de tasas con argumentos clásicos: “Si no recaudamos, ¿cómo brindamos los servicios?”. Más de un contribuyente se habrá preguntado si eso incluye la cuota espiritual.
Los concejales se mostraron alineados con la postura del intendente: “El que más tenga va a tener que soportar mayores esfuerzos para ayudar a la sociedad”. Una forma elegante de decir que si tenés una Hilux, agarrate.

Justicia contributiva con lenguaje disruptivo
Si algo logró el posteo de Echarren, fue correr los límites del lenguaje político local. En una sola publicación hubo espacio para el discurso moral, la crítica ideológica y el insulto catártico. La grieta, como siempre, agradecida.
Desde La Libertad Avanza, por ahora, no respondieron. Tal vez están esperando el 2026 para leer la ordenanza completa o simplemente no encontraron un emoji adecuado.




