En la política argentina también se juega el Mundial. Hay partidos trabados, árbitros que miran para otro lado, jugadores que hacen tiempo y proyectos que quedan congelados. Y si no, pregúntenle a la Zona Fría.
Mientras millones de argentinos viven con el corazón en ebullición esperando la semifinal de la Selección, en el Senado el proyecto para eliminar buena parte del beneficio de la Zona Fría entró en modo «pelota al córner». No hubo pase filtrado, ni gambeta legislativa. Mucho menos gol.
La Casa Rosada llegó al área convencida de que tenía la jugada preparada, pero cuando levantó la cabeza descubrió que no estaban los votos. Resultado: la iniciativa quedó enfriada. Literalmente.
El invierno también juega
Dicen que en política los tiempos lo son todo. Y alguien advirtió que intentar sacar un beneficio en la factura del gas en plena ola polar era parecido a querer vender helados en la Antártida… o peor, hacer tiempo ganando 1 a 0 contra Argentina.
Los propios aliados empezaron a mirar el banco de suplentes y a pedir el cambio. Nadie quiso quedar pegado con una medida difícil de explicar mientras el termómetro seguía marcando temperaturas bajo cero.
El VAR legislativo
Así las cosas, el oficialismo decidió no arriesgar.
La jugada fue revisada por el VAR político y el fallo fue contundente:
«No hay votos suficientes. Siga, siga…»
El proyecto quedó archivado, por ahora, al menos hasta después del invierno. En términos futboleros, el Gobierno prefirió conservar la pelota antes que salir jugando desde el fondo y comerse un contragolpe.
La Costa mira el partido de reojo
En el Partido de La Costa el tema no pasa desapercibido. El régimen de Zona Fría alcanza a miles de usuarios bonaerenses y cualquier modificación impacta directamente en el bolsillo cuando llegan las facturas de gas. Por eso, más allá de la chicana política, el partido se juega con mucho en juego para las familias de la región.




