48 años después: el mayor desafío del Partido de La Costa no fue crecer… fue aprender a ser «La Costa»

aniversario del Partido de La Costa

El 1° de julio de 1978 nacía oficialmente el Partido de La Costa.

No fue una fundación tradicional. Tampoco una ciudad que creció alrededor de una plaza o de una estación de tren.

Fue, en realidad, una decisión administrativa que unió bajo un mismo municipio a una decena de localidades que ya tenían historia propia, costumbres diferentes y hasta formas distintas de mirar el mar.

Esa quizás sea la principal diferencia con distritos vecinos como Villa Gesell o Pinamar, que construyeron su identidad alrededor de una ciudad cabecera.

En La Costa ocurrió exactamente al revés.

Primero existieron San Clemente del Tuyú, Las Toninas, Santa Teresita, Mar del Tuyú, Costa del Este, Aguas Verdes, Lucila del Mar, San Bernardo, Mar de Ajó, Nueva Atlantis y otras localidades.

Después apareció el municipio.

Un decreto que cambió el mapa

La creación del distrito quedó establecida mediante el Decreto-Ley 9.024, firmado el 1° de julio de 1978, durante el gobierno militar.

Hasta ese momento, todas estas localidades pertenecían al Partido de General Lavalle.

El crecimiento turístico y poblacional hizo que la administración resultara cada vez más compleja y derivó en la conformación de un nuevo municipio con una particularidad inédita en la costa bonaerense: no tendría una única ciudad dominante, sino varias localidades con identidades muy marcadas.

Ese rasgo terminó definiendo buena parte de la historia política y social del distrito.

¿Marajenses? ¿Sanbernardinos? ¿Teresitenses? ¿Sanclementinos?

Durante muchos años la respuesta era sencilla.

Cada vecino decía primero el nombre de su localidad.

Ser de Mar de Ajó, San Bernardo, Santa Teresita o San Clemente pesaba mucho más que sentirse parte del Partido de La Costa.

La identidad municipal tardó décadas en construirse.

Y no fue casual.

Cada comunidad tenía su propia comisión de festejos, su club, su historia, sus referentes y hasta sus rivalidades deportivas y comerciales.

La apuesta por construir «La Costa»

Con el regreso de la democracia y, especialmente durante las gestiones peronistas que gobernaron el distrito desde los años noventa, comenzó un proceso sostenido para fortalecer una identidad común.

No fue solamente una cuestión de comunicación.

También hubo políticas públicas orientadas a pensar el municipio como una unidad: la creación de eventos distritales, programas como Olimpiadas Escolares, El Agite, el Ente de Turismo, el fortalecimiento de áreas municipales con presencia en todas las localidades, la promoción de la marca «La Costa» como destino turístico y, más recientemente, campañas institucionales bajo el concepto «Nuestro lugar en el mundo».

Hoy resulta natural decir «soy costero».

Hace treinta años no lo era tanto.

También hubo intentos de dividir el distrito

La construcción de esa identidad no estuvo exenta de conflictos.

A lo largo de los años surgieron distintos proyectos que impulsaban la creación de nuevos municipios o la separación de algunas localidades, con argumentos vinculados a la administración o a las diferencias de desarrollo entre el norte y el sur del distrito.

Ninguna de esas iniciativas prosperó.

Sin embargo, dejaron en evidencia que la búsqueda de una identidad común seguía siendo una tarea pendiente.

Ser costero

Cuarenta y ocho años después del decreto que dio origen al municipio, probablemente el mayor logro no haya sido solamente el crecimiento urbano o turístico.

Tal vez el cambio más profundo haya sido otro.

Que cada vez más vecinos, además de sentirse marajenses, sanbernardinos o teresitenses, también empiecen a reconocerse como parte de una misma comunidad.

Porque el Partido de La Costa nació por decreto.

Pero la identidad costera hubo que construirla entre todos.