En la política bonaerense hay partidos que no salen por TV pero igual se juegan fuerte. Esta vez, el que movió el banco y ordenó el equipo fue Sergio Massa, que apareció en modo DT, leyendo el partido más allá de la pelota.
El dato no menor: en la cancha solo hubo intendentes de la Primera y la Tercera sección electoral. Ninguno de la Quinta. Ni suplentes, ni alcanzapelotas. Afuera de la lista, por ahora.
El picado, que en los papeles era distendido, tuvo más de ensayo táctico que de recreo. Hubo pases cortos, triangulaciones y alguna que otra jugada preparada. Pero sobre todo, hubo lectura política. Porque en este tipo de encuentros, el que no se muestra pierde terreno, y el que no corre… ya sabe.
“Acá se juega por los puntos, aunque parezca un amistoso”, deslizó uno de los que estuvo cerca del alambrado, con tonito de vestuario.
Mientras en la cancha se acomodaban los de siempre —los que vienen con rodaje en la Primera y la Tercera—, la pregunta empezó a girar fuerte en otro lado: ¿qué pasa con la Quinta sección?
Ahí es donde arranca el otro partido. El de las especulaciones. El de los llamados por abajo. El de los nombres que empiezan a sonar sin confirmación.
Porque si este fue el primer entrenamiento serio, en la Quinta ya están mirando quiénes se calzarían los cortos para entrar en la cancha grande… y, más picante todavía, a quién le tocaría ponerse el buzo de arquero, ese lugar ingrato donde van los que nadie quiere quemar pero alguien tiene que ocupar.
En código fútbol: hay intendentes que se ven de volante creativo, pidiendo la pelota y queriendo armar juego. Otros, más cautos, prefieren correrse a un costado y esperar que el técnico los tenga en cuenta más adelante. Y también están los que, en silencio, saben que podrían terminar bajo los tres palos.
“Todavía no hay equipo confirmado, esto es día a día”, comentan cerca de donde se arma la lista, como si fuera la previa de un clásico.
Lo concreto es que el picado dejó algo más que transpiración: dejó señales. En una interna donde nadie quiere quedar afuera, cada movimiento cuenta. Y si bien la pelota la tocaron los de la Primera y la Tercera, en la Quinta ya empezaron a hacer precalentamiento.
Porque en este campeonato, el banco es largo, pero no infinito. Y cuando llegue la hora de firmar la planilla, más de uno va a mirar de reojo a ver si entra… o si lo mandan directo al arco.




