El Partido Justicialista bonaerense ya puso a rodar su maquinaria interna y el cronograma electoral empezó a correr. El 8 de febrero vence el plazo para presentar listas, y en muchos despachos ya se empieza a mover la lapicera. La fecha clave: el 15 de marzo, cuando se definirá si hay internas reales o si la conducción de Máximo Kirchner vuelve a ser refrendada por la vía de la lista única.
En un escenario de recomposición y reacomodamiento del peronismo tras la derrota de 2023, lo que pase en la provincia de Buenos Aires puede marcar la cancha a nivel nacional.
El calendario: tiempos ajustados y márgenes políticos
El reglamento aprobado por la Junta Electoral del PJ establece:
- Fines de enero: exhibición de padrones provisorios.
- 3 de febrero: cierre del plazo para hacer observaciones.
- 8 de febrero: deadline para la presentación de listas.
- 15 de marzo: jornada de internas, si hay más de una lista.
De no haber competencia, se activa el protocolo de proclamación automática. Pero antes, se abre una ventana de 48 horas para impugnaciones.
La interna incluye la renovación del Consejo Provincial y los 135 consejos distritales, incluido el Partido de La Costa, donde ya hay algunos movimientos bajo radar.
¿Quién se anima a jugar contra Máximo?
La gran incógnita es si algún sector peronista buscará disputar la presidencia partidaria o si, como en 2021, se repetirá el esquema de lista única con el hijo de Cristina al frente.
El reglamento no deja margen a improvisaciones:
“Las candidaturas que se presenten deberán ser avaladas por afiliados al partido. Cada afiliado no podrá avalar más de una lista”, marca el texto.
Y agrega:
“Los avales para cargos provinciales deberán pertenecer como mínimo a cinco secciones diferentes y representar al menos el 50% de los distritos de cada una”.
Traducido: el que quiera dar pelea, tiene que tener músculo territorial. Y no solo en el Conurbano.
En la cocina peronista se habla de posibles movimientos de intendentes con volumen, sectores massistas, e incluso del entorno del gobernador Axel Kicillof, que viene marcando territorio con una línea propia. Sin embargo, por ahora, todos juegan en silencio y miran de reojo el calendario.
Un termómetro para el 2027
Más allá de quién gane la conducción del PJ bonaerense, lo que se juega en esta interna es mucho más que una pulseada partidaria. La provincia es el corazón electoral del país y lo que se ordene ahí puede condicionar las estrategias de cara a las presidenciales de 2027.
Con el peronismo en fase de reconstrucción, y tras un 2023 donde Javier Milei se impuso apelando al voto bronca, el desafío es reconstruir identidad y liderazgo. Y eso se empieza a gestar en la interna partidaria.
En tiempos donde las campañas se ganan más por rechazo que por convicción, abrir el juego interno, promover participación real y transparentar las reglas puede ser un primer paso para volver a construir legitimidad política.




