Un video viral muestra el momento en que un joven le arroja una piedra a un patrullero en plena costanera de Santa Teresita, sin motivo ni provocación. El ataque ocurrió durante una de las tantas madrugadas en las que más de 50 motos circulan haciendo cortes, ruidos, “willis” y explosiones hasta altas horas de la noche.

Para muchos vecinos —especialmente adultos mayores y mujeres solas— el miedo ya es parte de la rutina. Nadie duerme tranquilo, y los reclamos se repiten en redes y grupos de WhatsApp: “Esto va a terminar en una tragedia”.
Silencio oficial, temor ciudadano
La falta de controles es evidente,. En zonas como Parada 23, Costanera y 37, se repite el mismo patrón: motos sin patente, sin casco, sin respeto. Y lo más grave: funcionarios que prefieren no actuar, por temor a perder su trabajo o meterse en problemas.
“La policía a veces pasa, pero no hace nada. Parece que tienen miedo también”, relató una vecina que vive frente al mar.
¿Quién cuida al que duerme?
El problema no es solo el ruido. Es la sensación de abandono. De que nadie se hace cargo, de que la calle de noche es tierra de nadie. Si un patrullero puede ser apedreado sin consecuencias, ¿qué esperanza le queda a quien solo quiere dormir en paz?




