Por Pablo Docimo
«El que apuesta al dólar pierde» o «El que depositó dólares recibirá dólares»… ¿quién no recuerda estas tristemente célebres frases? frases que, lamentablemente, siempre resultaron al revés de lo prometido.
Pero como los argentinos estamos acostumbrados a que nos castiguen con nuestros ahorros, otra vez resurge el rumor de un nuevo corralón o corralito financiero. Según fuentes confiables citadas por el reconocido sitio El ojo digital, los Kirchner tienen planeado implementar sobre los sufridos argentinos un nuevo, pero viejo, sistema para quedarse con fondos líquidos, muy necesarios, vitales, podríamos decir, para la inminente campaña electoral.
La idea, mucho más sutil que la del corralito de Fernando de la Rúa-Domingo Cavallo y el corralón de Eduardo Duhalde-Roberto Lavagna, es canjear forzadamente todos los activos líquidos -dinero- que el público mantiene en los bancos, contra bonos patrióticos que no serán más que papel pintado.
Ahorristas, no digan que no se lo advirtieron. Como reza el comentario, muchos se salvaron del 2001 porque hicieron caso del rumor. ¿Tiene algo en el banco? Nuestro consejo es que lo retire lo antes posible, saque su dinero y cámbielo a dólares o Euros.
La divisa norteamericana legará a cuatro pesos en un mes para alcanzar los cuatro pesos con cincuenta luego de las elecciones. Martín Redrado intentará jugar al guapo con US$ 5 mil millones que hay en el Banco Central, pero se terminarán rápido.De esta manera el público y las empresas acudirán masivamente, lo que ocasionará que la divisa orille los cinco pesos. Si usted cree que hoy comprar dólares es caro, haga el siguiente planteo, nunca un plazo fijo le dará lo que podría perder comprando dólares o Euros.
Espere un par de meses nomás… ¡Téngale fe a los Kirchner! Son los maestros de lo imposible, ¿o todavía tiene alguna duda?
Pablo Dócimo Buenos Aires – Argentina info@PeriodicoTribuna.com.ar





Pablito, parece que leiste el manual de punta a punta!
Manual Mediático para un Buen Periodista
(rompa el vidrio en caso de urgente necesidad de operar en favor de algún sector que esté en contra del kirchnerismo)
Consenso: DÃcese de aquellas situaciones en las que, aún cuando al Gobierno le asista la razón y la legitimidad, deba ceder ante presiones de algún sector determinado de la economÃa. Nótese que consenso en este caso no será siquiera el término medio entre las dos posiciones, sino la aceptación y concesión lisa y llana ante las presiones ejercidas. El buen periodista utilizará frases como «el gobierno deberÃa buscar el consenso o «es hora de que se consensúe una salida a la crisis».
D’ElÃa: DÃcese de un tipo negro y feo que a “la gente†le cae mal. La palabra D’ElÃa hay que usarla cuantas veces sea posible. No importa su falta de relación con el contenido fáctico que se ofrece como noticia. No deje que la falta de conexidad lo detenga en el uso repetido y asfixiante de la palabra D’ElÃa. Si D’ElÃa no estaba en el acto, se deberá mencionar su ausencia, o que cumplió años, o que su madre cumplió años, pero nunca, bajo ninguna circunstancia, deje de usar la palabra D’ElÃa.
Ejercer presión: también puede expresarse como «apretar diputados» o «dañar las instituciones». Por ejemplo, las carpas de la militancia peronista son para ejercer presión. Un buen periodista nunca debe confundir la alusión al ejercicio de la presión con acciones tales como cortar rutas indefinidamente hasta desabastecer ciudades enteras. Es más peligroso para las instituciones y la república la instalación de seis carpas que amenazar a los diputados para que voten un proyecto contrario a los intereses de la gente que lo votó. Un ejemplo: cuando Néstor les dice a los diputados del partido que preside que no aflojen, eso es presión; también puede ser «autoritarismo», «verticalismo exacerbado» o «voluntad hegemónica». Un buen periodista no debe confundir el término ejercer presión con que el presidente de la Sociedad Rural diga que si no se vota en contra del gobierno se vuelve a las rutas. O cuando Buzzi propone ir a la casa de todos los legisladores para «charlar». En estos casos no hay atentado a la república porque estamos hablando de simples ciudadanos o gente que no hace “polÃtica†como lo peronistas. La gente rica, a lo sumo, reclama, protesta, se manifiesta, pero nunca ejerce presión ni hace polÃtica.
EscribanÃa: Una vez que el gobierno decide llevar el tema de las retenciones al Congreso, un buen periodista debe estar atento e improvisar algún análisis. Un buen mecanismo es desprestigiar a los diputados que votan en el recinto lo mismo que el partido al cual pertenecen. Un periodista groso es aquél que logra convencer a alguien de que la democracia se fortalece si un diputado vota al revés que su partido y lo que quieren sus propios votantes. Entonces, si la mayorÃa de diputados, producto de una mayorÃa electoral, vota cosas en beneficio de esas mayorÃas expresadas a través del voto, un periodista que quiera progresar en el mundo de hoy debe decir: el Congreso es una escribanÃa de la Casa Rosada. Un periodista más avezado aún puede llegar a convencer a alguien de que a un ciudadano le conviene, por la “salud de las institucionesâ€, votar lo contrario de lo que realmente quiere para que el partido al que realmente quiere votar no tenga tanta mayorÃa y transforme al Congreso en una escribanÃa.
Poroteo: un buen periodista, luego de haber reclamado que el conflicto del campo pase por el Congreso para que sea realmente debatido, debe estar un paso más adelante que los demás. Entonces, mientras se debate en la Comisión correspondiente, la noticia no debe ser qué se dijo, qué se contestó, en fin, el debate. Para un periodista en serio, la noticia es cómo consigue los votos el bloque mayoritario independientemente de lo que se debata sobre el tema en cuestión. El término poroteo es el correcto para que un periodista no pase por un gil que se come lo del debate cuando «la cosa pasa por otro lado». Ahora hay que convencer a los que sea posible de que el Gobierno dejó de gobernar para pasar a porotear durante quince dÃas buscando votos entre los diputados que ganaron su banca apoyando la plataforma de Cristina Fernández. Sólo se hablará de la actividad del gobierno si se lo muestra preocupado, buscando votos, amedrentando a los “dÃscolos†y amenazando a los “descarriadosâ€. El buen periodista se encargará de publicar todos los dÃas la minoritaria lista de diputados que se “oponen†pero nunca la mayorÃa de los que “apoyanâ€. La veracidad y la credibilidad de la misma no hace a la buena labor de un periodista.
Acto piquetero: dÃcese de toda manifestación masiva a favor del gobierno. El sustantivo piquetero está determinado por la postura polÃtica en defensa de un gobierno popular recientemente elegido y no por una modalidad de protesta. Un periodista independiente sabe que la relación entre el término piquete y el corte de rutas es un “verso de los noventaâ€. Hoy en dÃa, apoyar al gobierno en una disputa por la distribución de la riqueza es lo que determina la condición de piquetero, independientemente de que no se corten rutas o de pertenecer a un sindicato, o militar en alguna agrupación, o ser universitario, o intelectual, o simplemente estar de acuerdo. En cambio, todo acto en contra del gobierno es «espontáneo», de «ciudadanos» o «gente común», de «ruralistas», etc. El buen periodista no debe confundir a los piqueteros con la gente bien que hizo el piquete más largo y dañino de nuestra historia.
Guita: Un buen periodista debe saber diferenciar. A los terratenientes que reclaman apropiarse de la totalidad de la renta extraordinaria no los mueve un interés tan banal y superficial como obtener más plata. En cambio a los peronistas sÃ. A ellos les gusta la guita y nada más, por eso cobran cien pesos para ir a una marcha. Un periodista que se precie de serlo no necesita ninguna prueba para asegurar que todo aquel que se exprese a favor del Gobierno es porque cobra guita. Todo aquel que, por el contrario, se exprese a favor de la democracia, la república, el buen gusto, los valores ciudadanos y la civilidad en general -siempre que sea en defensa de algún grupo acomodado- está haciendo patria. Si hay carpas peronistas, el buen periodista se preguntará ¿de qué viven si están todo el dÃa acá? Si hay carpas de terratenientes, el buen periodista especulará sobre el heroÃsmo de los que no le temen al frÃo ni a los piqueteros K. Asimismo, todo chorizo barato que se vea en un «acto piquetero» será razón de su nivel de convocatoria. Por el contrario, toda renta increÃblemente extraordinaria que esté en juego y todo asadaso de corderito con todas las achuras posibles, inclusive mollejita, no tendrá relación alguna con la convocatoria de los actos de la gente de campo sino que será una «nota de color».
Adepto: Un buen periodista no concibe que alguien apoye al kirchnerismo por las polÃticas realizadas los últimos cuatro años y medio en los que creció la economÃa y el empleo en forma histórica y los Ãndices sociales de todo tipo mejoraron en mayor o en menor medida. El buen periodista es desconfiado por naturaleza y supone que, aunque otra gente «apoye», «adhiera», «comulgue», «se identifique» con, por ejemplo Carrió, los kirchneristas son adeptos. Un buen periodista también debe manejar un número básico de sinónimos como «adláteres», «falangistas»,»tropa», «aparato», etcétera. (véase también Fuerzas de Choque)
Peronistas buenos: cuando un peronista vota como los menemistas, o un radical K opina lo mismo que un radical de derecha, o cualquier independiente kirchnerista de la Concertación relativiza, ya sea mÃnimamente, la posición del gobierno, debe dejárselo a un costado de cualquier ataque y en lo posible debe tener buena prensa. Todo «pejotista» adquiere inmediatamente la calidad de cruzado en contra de la hegemonÃa mala y fea del kirchnerismo apenas mencione un comentario del más mÃnimo contenido crÃtico. A un buen periodista no le importa su pasado, el conflicto requiere de una visión de presente constante, el único pasado que se analiza es el de quienes estén a favor del gobierno. Entran en esa categorÃa: Menem, Duhalde, De la Sota, Solá, RodrÃguez Saá, etc.
Fuerzas de Choque del Kirchnerismo: Esta es fundamental. Las fuerzas de choque del kirchnerismo son, en general, todo grupo abultado de peronistas. Un periodista debe saber que los peronistas, en lugar de juntarse para ejercer un derecho cÃvico, se reúnen para prepotear a la sociedad. También son fuerzas de choque algunos individuos sueltos como D’ElÃa -aún cuando su pecado más grande haya sido darle un sopapo a un tipo que le venÃa gritando “negro mercenario†a lo largo de 300 metros-, Bonafini -aún cuando sea sólo una señora muy entrada en edad- y Moreno –aún cuando defiende a los consumidores y se pelea con los empresarios para que no aumenten los precios