El radicalismo quiere gobernar la Provincia: primero habrá que sobrevivir a la interna

interna 2027

Pablo Domenichini y Miguel Fernández vienen intentando devolverle volumen político a una UCR que ahora habla de ser gobierno bonaerense. Desde el radicalismo aseguran que trabajan para construir una alternativa hacia 2027. El problema es bastante conocido: candidatos hay; lo que todavía no aparece con la misma facilidad es quién acepta acompañar al otro.

El radicalismo bonaerense decidió empezar a hablar de 2027. Y como en política 12 meses pueden ser una eternidad pero nunca son demasiado temprano para empezar a acomodar las sillas, desde la UCR ya aseguran que trabajan para volver a ser una alternativa de gobierno en la Provincia.

La definición la dejó Emiliano Balbín, dirigente radical y senador provincial, al sostener que el partido trabaja para “ser gobierno en la Provincia”.

Ambición no falta.

Lo que falta resolver es algo un poquito más complicado: con quién, detrás de quién y bajo qué sello.

Porque la oposición bonaerense tiene hoy radicales, libertarios, ex PRO, vecinalistas, dirigentes que todavía extrañan Juntos por el Cambio y otros que aseguran haber superado aquella experiencia mientras siguen conversando con prácticamente los mismos protagonistas.

Y La Costa podría funcionar como una versión en miniatura de ese problema.

En La Costa, la misma película

El radicalismo tiene a Daniel López como uno de sus dirigentes con aspiraciones hacia 2027. Cotoco García también volvió a escena hablando de construir una oposición capaz de enfrentar al oficialismo, aunque cada vez que explica cómo debería hacerse suele aprovechar para señalar los errores de algunos de aquellos con quienes después debería construirla.

Por otro carril circula La Libertad Avanza. Y alrededor aparecen expresiones vecinalistas que también imaginan candidaturas propias.

Todos quieren unidad. Preferentemente, detrás de ellos.

Ahí está probablemente la verdadera dificultad del proyecto que ahora plantea el radicalismo bonaerense.

No alcanza con decidir que se quiere gobernar.

Primero habrá que determinar si la UCR pretende encabezar una alternativa, integrarse nuevamente a una coalición o terminar negociando dentro de un armado dominado por otros.

El 2027 queda lejos, pero la fila ya empezó

Para el radicalismo existe además una oportunidad.

La desaparición práctica de Juntos por el Cambio dejó dirigentes, intendentes y estructuras territoriales buscando un nuevo ordenamiento. Y una UCR que conserve organización, concejales, comités e intendencias todavía tiene fichas para sentarse a cualquier mesa provincial.

Otra cosa será quién se sienta en la cabecera.

Por eso la frase de Balbín tiene más importancia por lo que revela que por lo que anuncia: la UCR no quiere resignarse a ser simplemente acompañante en 2027.

En La Costa esa discusión puede resultar especialmente interesante.

Daniel López tendrá que demostrar si puede transformar presencia territorial en una candidatura competitiva. Cotoco buscará volver a discutir quién conduce. Los libertarios intentarán evitar que el sello nacional termine diluido en las peleas locales. Y el oficialismo seguramente hará lo que históricamente mejor resultado le dio: mirar cómo se ordena —o se desordena— la oposición antes de mostrar todas sus cartas.

Falta bastante para 2027.

Pero parece que para anotarse como candidato nunca es demasiado temprano.

Y para bajarse, como enseña la política, siempre queda tiempo.