Por Marcelo López
Miguel Gamboa partió de General Belgrano hacia San Clemente del Tuyú en la primera semana de Febrero. Dos pasiones marcaron su vida. La amistad y la pesca.
Miguel esta en esa etapa donde la despedida de amigos es a veces sorpresiva e incomprensible. Esa situación hace que se aferre a los recuerdos de los momentos y de las cosas que adquieren otros valores. Se vino a La Costa con la red tejida a mano por el amigo que ya no esta. Manos curtidas por el trabajo, manos que compartieron el fruto del mar, la sal de la vida mezclada con horas de amaneceres, olas y charlas íntimas.
Probo suerte en las playas de San Clemente, cerca del club de pesca, clavo las cuatro estacas en la bajamar, y se quedo contemplando el espectáculo por horas. La naturaleza hace el resto. En el atardecer el cardumen dem ostro la riqueza, la aventura, de compartir con el amigo ausente las mismas emociones, Pero las manos ya no respondían como antes. No pudo sostener, el buen tejido que la red sostenía como fruto del mar, las plomadas cuidadosamente embolsadas fortalecían los contrapesos y l a lucha del cardumen por recuperar la libertad.
Miguel sintió la frustración de la limitación de fuerzas y tuvo que soltar las amarras. Pedio en la inmensidad del mar la red de su amigo .Alguien en San Clemente encontró una red devuelta por el mar? Es una red inconfundiblemente artesanal, echa con los hilados mágicos del corazón del amigo. Es la red que quedara en el vacío inmenso del galpón de las cosas de los recuerdos . Si ella no se recupera .
La historia me la contó la hija, Cristina, veraneante en nuestras playas y acongojada por la mirada triste que el padre tienen cuando mira el horizonte de nuestro mar . Y me deja su mail bibi_la27@hotmail.com con la certeza que turismo y buenas costumbres es una sinfonía que se interpreta en la comunidad local, y mas específicamente entre la gente de la pesca artesanal .
En La Costa se preparaban en esa semana para celebrar la noche de Imanjá , la señora de los peces la dama del mar indomable que les pide ofrenda a los pescadores que pudieron sortear los interminables temporales , la que responderá con buena mar y viento a favor . Imanja es la que alumbra la espuma en la orilla, y protege a quines solo se sacrifican para obtener la cómoda. Protege a quines respetan y no abusan deprendando. Perseguirá a quines contaminan y rompen el equilibrio. Por eso los lugareños me decían, que quizás Imanjá le llevo junto a la brisa fresca del atlántico la red de su amigo para que Miguel no lo olvide, que el botín del cardumen estaba reservada solo para los que tienen hambre Quien sabe, quizás vuelva la red, o bien alguna mano curtida por la salitre y el frío le podrá seguir dando de comer gracias a la amorosa labor que el amigo de Miguel le puso a su obra .




