El ex presidente tiene en la mira a Osvaldo Goicochea, jefe del bloque peronista del senado bonaerense. Le cuestiona su alineamiento con Daniel Scioli y le atribuye ser quien ubicó en la cámara alta provincial al cuñado de Felipe Solá. Porqué quieren complicarlo con la causa del triple crimen.La Política Online
Sin embargo, la tensión entre ellos está lejos de disiparse. El ex presidente ahora encontró un nuevo objetivo para enfocar sus ganas de pelea. Así como en el pasado lo peor que le podía ocurrir a un oficialista es que lo tilden de “duhaldista”, ahora está ocurriendo algo similar con los “sciolistas”.
Kirchner enfureció con Goicochea cuando Florencio Randazzo le comunicó que se había separado de su “esfera de influencia” y ahora reportaba directamente a Scioli. El dato aparentemente menor es para Kirchner de una gravedad digna de considerar.
Esta delicada situación se agravó cuando Kirchner se enteró que Scarabino había entregado nada menos que el manejo administrativo y económico del Senado bonaerense al ex cuñado de Felipe Solá, José María “Toco” Fernández.
El ascenso de Goicochea
Pese a gobernar un pequeño municipio del interior bonaerense de 3.000 habitantes, Osvaldo Goicochea ha construido con un perfil subterráneo un camino de meteórico crecimiento en su vida política.
En su momento fue uno de los más firmes aliados de Felipe Solá, cuando se acercó convocado por el entonces ministro de Gobierno Rafael Magnanini, para pelearle al duhaldismo en la quinta sección electoral. Luego cuando ese ministerio lo ocupó Florencio Randazzo, este senador revalidó títulos y junto al hoy ministro de Kirchner jugaron fuerte contra Juan Garivoto y Alfredo “Tati” Meckievi, por entonces destacados duhaldistas.
Esa pelea le permitió ser electo senador provincial en el 2005, gracias a las gestiones de Randazzo. Hay que recordar que por esos años Solá y Randazzo eran la punta de lanza de Kirchner para arrebatarle a Duhalde el control territorial de la provincia, iniciativa que culminó muy exitosamente con la aplastante victoria de Cristina Kirchner por sobre Chiche Duhalde, en las legislativas del 2005.
La relación con Randazzo le permitió a Goicochea sortear entero la crisis del campo y la ruptura de Solá con la Casa Rosada. Fue así que de nuevo, gracias a los buenos oficios del hoy ministro del Interior logró que el año pasado lo ubicaran en la lista que encabezó el intendente marplatense Gustavo Pulti, y pudo renovar su banca.
Con los nuevos vientos, ahora el eficaz Goicochea comenzó un giro hacia el sciolismo auténtico, apoyando abiertamente gestos de diferenciación del kirchnerismo del aparato del PJ bonaerense, como la designación de “Toco” Fernández en el Senado provincial.
“Es un caradura muy hábil, ahora encima se puso a estudiar sobre motonáutica y offshore, para tener tema con Scioli”, lo gastan sus pares del Senado bonaerense.
Sin ese sentido del humor, en la Quinta de Olivos intentan ensuciarlo, recordando la aparente vinculación que un familiar suyo tuvo con el triple crimen, por haber gestionado permisos para exportar efedrina, negocio en el que casualmente apareció interesado un estanciero de General Lavalle, la tierra de Goicochea.




