Apresan al “pescador de los cajeros”

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Está detenido en Santa Teresita.

El sujeto y dos cómplices dejaron un tendal de víctimas en Salta, Metán y Rosario de la Frontera. Las mujeres siguen prófugas.

triple

Efectivos de la Policía Bonaerense capturaron el jueves pasado en el Partido de la Costa, a un delincuente que fue identificado plenamente como uno de los tres sujetos que en un furibundo raid por Salta, dejaron un tendal de víctimas, al engañarlas en el interior de diversos cajeros automáticos.

El juez de Instrucción 6, José María Alvarado Solá, libró un exhorto para que el sujeto sea trasladado a la provincia de Salta, a objeto de someterse a la Justicia. Una comisión de la Brigada de Investigaciones de la Policía de la Provincia, partió ayer a buscar al delincuente.

No se proporcionaron los datos filiatorios del hombre, que no tiene más de 38 años, es de tez blanca, semicalvo y de estatura mediana, pero se confirmó que se trata del sujeto que fue filmado al interior de los cajeros del Banco Macro, situados en la intersección de Mitre y Ameghino y en el del Banco Mas Ventas, en la esquina de Zuviría y Santiago del Estero, colocando “trampas” en los sistemas.

Fuentes de la Policía dijeron que aún no han sido detenidas sus dos cómplices, también mujeres jóvenes, pero puntualizaron que se hallan plenamente identificadas.

“Todos son personas de excelente nivel de vida”, puntualizaron los portavoces. El trío, en un sprint de hechos lograron sustraer buena parte de sus ahorros a numerosos clientes de ambas sedes bancarias.

Se movilizaban en un Chevrolet Meriva oscuro, tenían buena dicción y vestimenta informal pero fina y elegante. Operaban así: el hombre introducía un trozo de placa radiográfica a la ranura de la tarjeta, sujeta con una tanza imperceptible. Entraba un cliente, trataba de operar, pero su plástico quedaba atrapado.

Las mujeres ofrecían ayuda, les prestaban sus celulares para que hablaran a Banelco, los atendía el hombre, que “amablemente” les sacaba todos sus datos. Y cuando los ahorristas se retiraban, extraían la tarjeta y sacaban lo que podían. Actuaban entre viernes y domingos. Así se daban tiempo para escapar ya que los reclamos de los clientes recién se harían los lunes.

Fuente: El Tribuno de Salta