Vecinos vuelven a movilizarse este jueves contra el aumento de las facturas. El reclamo ya alcanza a las cooperativas eléctricas y abre otra preocupación: cuánto cuesta hoy mantener una propiedad de veraneo.
El reclamo por las tarifas de electricidad vuelve a la calle en el Partido de La Costa. Este jueves 13 de agosto, desde las 10, vecinos se concentrarán en la puerta de Coto, con una convocatoria que incluye un corte de ruta.
El reclamo apunta a las elevadas facturas, al costo de los servicios y también al cambio de medidores. Pero el problema ya no se limita a los usuarios de EDEA: las cooperativas eléctricas de la región también reciben reclamos similares de sus usuarios, en un escenario donde el aumento del costo de la energía empieza a sentirse con mayor fuerza.
El problema no lo decide solamente EDEA
Aunque EDEA y las cooperativas son quienes tienen el contacto directo con el usuario, las distribuidoras no fijan por sí solas el precio final de la electricidad.
En la factura intervienen el costo mayorista de la energía, el esquema de subsidios definido por Nación, el valor de la distribución regulado por la Provincia y diferentes impuestos y cargos.
El cambio de la política energética nacional, con una reducción de subsidios y un mayor traslado de costos hacia los usuarios, es uno de los factores que explica el fuerte impacto que hoy tienen las boletas.
¿Y qué pasa con el propietario que no vive en La Costa?
Hay otro actor que puede volver a tener un papel importante: el propietario no residente.
Durante la pandemia, miles de propietarios de viviendas de la Costa se organizaron y tuvieron una participación activa frente a las restricciones que impedían llegar a sus casas.
Ahora aparece una preocupación diferente pero que puede volver a movilizarlos: el costo de mantener una propiedad que no se utiliza durante todo el año.
La electricidad es apenas uno de los componentes. La discusión recuerda otros conflictos que durante años tuvieron como protagonistas a los propietarios: el gas natural, las obras de agua y cloacas, las tasas y distintos servicios que fueron incrementando el costo de mantener una vivienda de veraneo.
La pregunta que empieza a aparecer es sencilla: ¿qué ocurrirá si mantener una propiedad en la Costa se vuelve cada vez más caro para alguien que vive buena parte del año en otro lugar?
El reclamo de este jueves puede ser, entonces, algo más que una protesta contra una factura de luz. Puede convertirse en una nueva expresión del debate sobre cuánto cuesta vivir —o simplemente tener una propiedad— en el Partido de La Costa.




