Se cumple hoy un mes desde el trágico 25 de marzo en que Roberto Iturrieta, de 57 años, mató con un arma de fuego a su hijo Martín de 30 en circunstancias que daban a entender una legítima defensa.
Iturrieta se entregó en la sede policial de este balneario. Quedó procesado por homicidio agravado por el vínculo, pero sigue en libertad porque su abogado presentó un pedido de eximición de prisión que debe ser definido por la Cámara de Apelaciones de Dolores, ya que el planteo fue rechazado por el tribunal de primera instancia.
Aquel día en la comisaría dio los primeros detalles del episodio que terminó con el fallecimiento de su hijo Martín, un joven que -según fuentes de la investigación- tiene antecedentes por abuso de drogas y alcohol.
El autor de los disparos explicó que su hijo llegó hasta su casa, en la calle 59 y 6. Lo describió como muy alterado y exigiendo a gritos que le diera dinero. El joven, contó el acusado, reaccionó de manera violenta y destrozó varias dependencias de la casa. Martín Iturrieta amenazó entonces con una cuchilla a una niña de 2 años, hija de su padre y la actual pareja de éste.
Iturrieta padre intentó protegerse en una habitación junto a su mujer y la niña, pero su hijo volvió a atacarlo con la cuchilla y entonces se defendió a tiros con una pistola de su propiedad, que sería una calibre 357 Magnum.
Un mes después el imputado continúa en libertad tras la excarcelación pedida por la defensa. Mientras tanto desde la fiscalía se intenta sostener la carátula de Homicidio Agravado por el Vínculo.





