Con Twitter en medio de los tiros

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La nota fue publicada en el Diario «El Comercio» de Quito, Ecuador.
Susana Morán, periodista de este Diario, contó en tiempo real en Twitter lo que ocurría en el Hospital de la Policía. Estas son sus vivencias.

Correa ya salió, ¿estás bien?”. Los mensajes no dejaban de llegar a mi cuenta de Twitter (susanamorg) después de que había escrito minutos antes en esa misma red que había empezado la balacera en el Hospital de la Policía, donde se encontraba retenido el presidente Rafael Correa.

En mi teléfono, las consultas y las frases de apoyo llegaban de 20 en 20. Era imposible leerlas mientras escuchaba junto a Vicente Costales, fotógrafo de este Diario, las ráfagas y detonaciones en un baño ubicado en el segundo piso de una edificación conjunta al hospital.

Comencé a escribir desde la 12:00 del jueves hasta pasadas las 22:00. La pantalla del Nokia E71 que llevé al lugar me mostraba que el número de seguidores de mi cuenta no dejaba de subir: a las 12:00 tenía unos 600 seguidores y hacia las 21:30 había pasado los 6 000.

Terminé el día con más 7 000 personas que se habían conectado para leer mi relato, a momentos atropellado y escueto.

Twitter fue una herramienta imprescindible para estar informada minuto a minuto de lo que sucedía afuera y dentro del hospital. Usuarios que estaban conectados a Internet o veían la TV, mandaban mensajes con diferente información.

Fue así como me enteré, encerrada en el baño, que el Presidente ya había salido del lugar. La gente trataba de calmarme: “Tranquila, tu vida es primero”. Recuerdo este ‘tweet’ (mensajes por Twitter): “Estaba leyendo tus tweets y rezando por ustedes. Abrazos desde el Bronx”.

Apagué el celular unas 4 veces. La batería estaba por terminarse y necesitaba guardar la poca energía que aún tenía el móvil.

Desde las 16:00 empecé a tener este problema. El uso de aplicaciones (programa informático) para el envío de fotos y videos desgasta la pila.

“Amigos se me acaba la batería del celular. ¿Alguien vive cerca del hospital para recargarla?”, escribí a las 16:34. Inmediatamente el mensaje fue reenviado por twitteros que pedían que alguien me asista. “¿Quién es el valiente que se atreve a dejarle un Nokia a Susana”.

Ángel Montoya, mensajero del Diario, me llevó un cargador y con este pude darle vida a mi celular en una tienda en la avenida Mariana de Jesús, en el Hospital Metropolitano…

En tanto, las bombas lacrimógenas llovían en los exteriores del hospital, la gente se caía en la calle en busca de un refugio y los insubordinados golpeaban a simpatizantes del Mandatario.

Los twitteros contaban que las páginas de diarios nacionales no funcionaban y que los medios audiovisuales habían sido obligados a plegar a una cadena nacional. De allí que en Twitter hervían los pedidos por confirmaciones de datos y ampliaciones de noticias.

Para entonces, la gente me había ubicado como una periodista quiteña que estaba en el hospital donde se encontraba Correa. “Síganla, ella está en el lugar de los hechos”, decían.

“¿Cómo está Correa?” fue la pregunta que más se hacía la gente. Los cibernautas pedían más fotos, pero entrada la noche la cámara del celular empezó a fallar por la escasez de luz.

A las 19:00, envié un par de imágenes de los cercos policiales y un video del momento en que los insubordinados cantaban el himno de la Policía, mientras formaban una calle de honor para la salida del Presidente. Ese fue el último material multimedia que compartí.

El resto fue solo texto para cuidar la única línea de batería que todavía mantenía con vida a mi teléfono celular.

A las 20:00, periodistas y civiles logramos ingresar al hospital en medio de la confusión de las manifestaciones. Y después inició la balacera que sorprendió a quienes estuvimos en los exteriores del área de emergencia del Hospital de la Policía.

Salí de esta casa de salud, extenuada, después de las 22:00 con el celular apagado.

Los comentarios sobre lo sucedido ese día no dejaron de circular en Twitter durante el viernes. Agradecían por la calma que empezaba a retornar a la capital ecuatoriana.

La crónica que fue contada en tiempo real

11:59 La Panamericana Norte, a la altura de Carapungo, está bloqueada por la Policía.

13:38 Estoy haciendo un recorrido por el norte de Quito, no se ve ningún policía. Ahora en camino al hospital donde está el presidente Correa.

14:07 Correa sigue en el Hospital de la Policía. Se anuncia que está en camino una gran marcha hasta este sector.

14:59 El canciller Ricardo Patiño acaba de llegar a los exteriores del Hospital de la Policía. Centenares lo acompañan en la marcha.

15:30 El olor a bomba lacrimógena es intenso. La gente se lava el rostro con leche para aliviar el ardor.

18:51 La Policía trata de ingresar al Hospital Metropolitano donde hay manifestantes. Están pegando a la gente.

19:36 Se anuncia que pronto saldrá Rafael Correa del hospital. Hay muchos policías. Hace mucho frío.
20:13 Policías de tropa hicieron retroceder al Grupo de Intervención y Rescate y les dicen traicioneros.

20:54 ¡Dios! Empezó una intensa balacera, estoy metida en un baño.

22:06 Ha bajado la intensidad de los disparos, parece que está retornando la calma.