¿Se puede salir bien parado de chistes sobre sexo, insinuaciones y coqueteos cuando los involucrados son compañeros de trabajo? Esa fue la primera pregunta que se hizo un grupo de científicos. Buscando analizar el comportamiento sexual en el ámbito laboral, realizaron un estudio que duró dos años. La conclusión más importante es que hablar de sexo en el trabajo deprime.
Publicado por el Journal of Applied Psychology, el estudio señala que llevar el sexo al trabajo mina la moral de los empleados, hasta el punto que pueden llegar a deprimirse, faltar más días de lo habitual y sentirse menos valorados.
Ni siquiera los trabajadores que se ríen y disfrutan con las bromas más picantes se salvan de estos síntomas. Según Jennifer Berdahl y Karl Aquino, co-autores del artículo publicado, sólo un 25 por ciento de las personas que se exponen a este tipo de conductas las encuentra divertidas, mientras que la mitad se muestra indiferente.
La investigación que busca analizar el efecto de los comportamientos sexuales en el lugar de trabajo, concluye que las personas que disfrutan de los chistes y bromas subidos de tono y hasta se animan a filtrar con sus compañeros tienen una mayor tendencia a faltar, se sienten menos valorados y hasta suelen sentirse deprimidos.
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