Como cada verano llegaron «los loneros», son los artesanos que no se instalan en las ferias (lugares destinados para la comercialización de artesanías y ubicados como atractivos turísticos). Cada año la lucha comienza los primeros días de enero. La mayoría no son residentes, llegan tiran sus lonas en el piso y allí comercializan sus productos. Este año, como tantos otros, se han agrupado en la peatonal. Los inspectores los sacaron. Protestaron, cortaron Avda Libertador reclamando un lugar para trabajar, se reunieron con el municipio y ahora venden en Irigoyen al 300. Delante del Banco, frente a la iglesia. 
Qué pasaría si los comerciantes costeros, en mayo, junio, julio, fueran a Lomas de Zamora, Lanus, Ciudad Autónoma de Bs As y allí nos instaláramos a que nos dejen vender nuestros productos. Llegamos, tiramos nuestros productos en la calle, la reposera, un «vinito en cartón», nos fumamos «uno», y la vida nos sonríe.
¿Es justo?, ¿es legal?. 
La pregunta que quedará flotando en el aire. ¿Sirve?, ¿aporta turística mente?, ¿es lo que queremos?. Porque a trabajar llegan de todos lados, de todo el país, se instalan, buscan y la mayoría lo encuentra. Pero ejercer el derecho a trabajar conlleva a asumir las obligaciones. ¿O será que algunos se quedan con una sola parte de la constitución?




